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    La nueva estructura de trabajo remoto, herramientas tecnológicas, modelos de negocios que se han reinventado y las nuevas tareas que se añaden a la lista del post-coronavirus son la ‘’nueva normalidad’’ que nos brinda la pandemia en la reintegración a la rutina diaria. Sin dudas a raíz de las restricciones las empresas alrededor del mundo han tenido que reevaluar su cultura corporativa e infraestructura tecnológica, así lo demostró Latinoamérica en el gran salto de 40% a 80% de sus empresas a través del trabajo remoto, esto sin mencionar las condiciones aún limitadas respecto al acceso del internet y equipos requeridos para trabajar.

    Desde la firma de Llorente & Cuenca nos invitan a ver este desafío como una oportunidad hacia la innovación en el que podemos observar la transformación de los supermercados a delivery o pick-up, de las aulas de clases presenciales a virtuales. Para así ver la posibilidad de potencializar y evolucionar como el único remedio que nos ha traído la nueva normalidad. Logrando con un liderazgo en honestidad, flexibilidad y diálogo constante poder entender que es importante enfatizar el trabajo de todos juntos porque solo así podremos hacer frente a la nueva realidad de la innovación en cada negocio.

    El ruido de la cafetera antes de la primera reunión matutina. Las fotos de nuestras familias en las paredes. Los tropiezos en las conversaciones por falta de conexión Wifi. Estas son solo varias de las situaciones que nos deja esta crisis sanitaria —que parece ya superada en algunas partes del globo, aunque sigue siendo muy real en América Latina, — y que ha puesto el mundo laboral tal y como lo conocemos del revés. También son las culpables de que nos preguntemos: ¿cuándo va a terminar todo esto? ¿cuándo vamos a volver a la normalidad? pero sobre todo ¿cómo lo haremos?

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    La crisis sanitaria ha desarrollado la nueva normalidad que nos brinda la tecnología digital e innovación en la respuesta. Fuente: Shutterstock @Francis Diaz

    Sin duda, el camino para ponerle freno a la irrupción de la COVID-19 en nuestras vidas, entender su magnitud, así como enfrentarnos a ella y controlarla, va a ser largo. Aún hoy seguimos aprendiendo. Pero si algo está claro es que la tecnología digital y la innovación son la respuesta.

    Nos guste o no, el mundo del trabajo, ahora teletrabajo en muchos casos, ha cambiado para siempre. Según un estudio de la firma PageGroup1, en Latinoamérica el 40% de las empresas tienen por encima del 80% de su estructura trabajando de forma remota, lo que ha hecho que surjan multitud de herramientas para hacer nuestra rutina más fácil: desde programas de planificación para adjudicar tareas a los diferentes miembros del equipo como plataformas web para realizar nuestras conferencias o aplicaciones online, que nos permiten celebrar los eventos que fueron cancelados y que ahora nos resignamos a llamar webinars.

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    Los negocios durante la pandemia han estructurado a trabajar de forma remota o reevaluar su forma de negocio. Fuente: Shutterstock: @Julaix

    Sin duda, a raíz de las restricciones causadas por el coronavirus, las empresas alrededor del mundo han tenido que reevaluar su modelo de negocio, su cultura corporativa, así como su infraestructura tecnológica. La clave, por tanto, a partir de ahora no se trata sólo de encontrar nuevas formas de trabajo sino de saber si disponemos de la tecnología y recursos necesarios para implementarlas.

    Esto supone un verdadero reto para la región latinoamericana en la que, si bien el teletrabajo es una posibilidad, no todos los países cuentan con la infraestructura tecnológica adecuada para ello, puesto que, en la región mientras el 67%2 de la población tiene acceso a Internet, siguen existiendo diferencias significativas tanto entre los países como dentro de ellos, debido a factores tan diversos como el nivel socioeconómico o la ubicación geográfica.

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    La nueva normalidad ha impulsado a que los negocios incrementen las exigencias del consumidor. Fuente: Shutterstock por @Prostock-studio

    Pero todo desafío ofrece una oportunidad. Y es que estos días de confinamiento han acelerado un cambio de hábitos que, en algunos casos, han impulsado la reinvención de los modelos de negocio actuales. Por un lado, los restaurantes se han convertido en supermercados premium, los colegios ahora son aulas virtuales, los proveedores de plástico o telas se han transformado en diseñadores de mascarillas e incluso los cines se han asociado con empresas de transporte para hacerte llegar las palomitas a tu salón un viernes por la noche. Por otro lado, las plataformas de streaming se han hecho tan imprescindibles como nuestro clásico cepillo de dientes.

    Y es que los negocios nunca volverán a ser iguales, pero no solo por este virus con origen animal, sino por el cambio en las relaciones y por las nuevas exigencias del consumidor. Si bien los vecinos de diferentes países como Italia, España o Estados Unidos se reunían en sus balcones para homenajear a los trabajadores esenciales, las redes sociales estallaban para apoyar a los negocios locales o para compartir conciertos gratuitos con sus artistas predilectos. Por todo ello, las empresas se encuentran en un punto de no retorno, en el que, deberán responder a la nueva exigencia de un espíritu colaborativo nunca visto, que supone una gran transformación en las organizaciones centrado en la disrupción tecnológica.

    Esta transformación digital, de la que llevamos hablando año tras año, se ha situado en cuestión de semanas en la piedra angular sobre la que giran las organizaciones. Las compañías no han tenido más remedio que evolucionar de golpe y a velocidad récord dando lugar a soluciones tecnológicas tan dispares como quioscos activados por voz para recoger el periódico sin tocar nada, robots a las entradas de los hoteles para recibir a los turistas y hologramas que sustituyen a los botones para reducir el contacto en los ascensores.

    Este es el momento de imaginar y desplegar el potencial de las tecnologías emergentes como los drones, la impresión 3D, la inteligencia artificial, el blockchain o las tecnologías del big data, para, en primera instancia, garantizar la salud y la seguridad de los trabajadores, socios y proveedores y en segundo lugar, para recuperarnos del shock económico global.

    Ahora bien, aunque esta fórmula pueda parecer ciencia ficción y no sea aplicable a todos los negocios, la innovación también reside en la cultura empresarial. Ahora más que nunca, cambiar la forma de pensar de las empresas y evolucionar hacia un liderazgo más activo, y solidario es clave para una sociedad cada vez más preocupada no solo por la tecnología sino por los valores intangibles de las marcas.

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    Philip Morris Dominicana ha asumido un rol de empatía para continuar alcanzando el éxito en la nueva normalidad. Fuente: Philip Morris International

    Veamos el caso por ejemplo de Philip Morris International (PMI), que persigue un futuro libre de humo de cigarrillos basados en los pilares de la ciencia e innovación. Lideres globales de la empresa han resaltado el rol de la empatía como uno clave en la consecución del éxito en la nueva normalidad. Roberto Yunen, Director General de Philip Morris Dominicana, sostuvo que, “el reto estará en adoptar un estilo de liderazgo más sensible, entendiendo el estrés y el miedo. Los líderes deberán reconocer el valor de la empatía y la compasión, así como adoptar una actitud de cooperación y trabajo en conjunto. Es importante enfatizar la frase todos juntos, porque solamente así podremos hacer frente a la nueva realidad y salir adelante como negocio.”

    Nunca nos habíamos enfrentado a una situación como la actual, por lo que no podemos hacer lo mismo que antes y esperar buenos resultados. Necesitamos un nuevo liderazgo basado en la empatía de aquel que conoce los problemas diarios de sus trabajadores y las consecuencias fatales que presenta para su comunidad y especialmente los colectivos más vulnerables esta pandemia sin precedentes. En un mundo post-coronavirus, el nuevo líder será aquel que cree un entorno de honestidad, flexibilidad y diálogo constante en el que las distancias que separan nuestros hogares se vean reemplazadas por cafés virtuales a través de Zoom con toda la plantilla.

    Este ejemplo o recomendación, como muchos otros, ya se están aplicando en muchas empresas alrededor del mundo que han dado la bienvenida a lo que han llamado ‘la nueva normalidad’ y han reabierto sus puertas. Mientras tanto, América Latina sigue luchando por controlar la curva de contagios, enfrentándose a la incertidumbre con coraje. Pero todavía le queda un largo camino por delante.

    Definitivamente, el continente se enfrenta a un panorama desconocido en el que deberá alzar la vista y apoyarse tanto en la innovación como en la experiencia vivida en otras regiones para adelantarse al futuro del trabajo. Ese que nos ha hecho extrañar nuestra extraordinaria normalidad.