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    “Manos Dominicanas” es la marca comercial por excelencia del sistema de asistencia social del Gobierno dominicano, a través de la cual familias de escasos recursos venden sus artesanías hechas, casi todo, de material reciclado.

    Una alfombra de fibra de plátano, una lámpara de lilas o una cartera de las vallas publicitarias que se usaron en campaña política. Los utensilios que hacen 856 artesanos, de los cuales, el 59% son mujeres, reúne varias condiciones: de una materia prima sostenible y relativamente económica, se tejen sueños de ampliar ingresos económicos de familias muy necesitadas, con miras a salir de la pobreza.

    Manos Dominicanas” es la marca comercial por excelencia del sistema de asistencia social del Gobierno dominicano. Crédito: Manos dominicanas.

    “La mayoría de nuestras piezas son definitivamente material reciclado”, resume la directora de Comercio Solidario de la institución Progresando con Solidaridad (Prosoli), Esther Castillo. La diversidad de materiales que se usan para hacer piezas comerciales incluyen plástico, empaques de galletas o chucherías, papel periódico, y la jícara de coco, que convertidas en platos o servilleteros, han sido comprados para usarlos en restaurantes.

    “Nuestro producto más nuevo se hace con vallas publicitarias políticas, de campaña. Estamos en el proceso de recoger esas vallas y en lugar que se echen a la basura,  estamos recogiendo y haciendo una línea de carteras recicladas”, explica Castillo. “Los artesanos tejen ese vinil y las carteras están siendo muy demandadas”.

    Comercio Solidario, como dependencia Prosoli, que es institución que lleva el liderazgo en el sistema de protección social, tiene también otras dos iniciativas, de menor alcance: una línea de postres criollos que se llama “Delicias de Dulces”, y la marca de ropa “Cayena”.

    “La mayoría de nuestras piezas son definitivamente material reciclado”, resume la directora de Comercio Solidario de la institución Progresando con Solidaridad (Prosoli), Esther Castillo. La diversidad de materiales que se usan para hacer piezas comerciales incluyen plástico, empaques de galletas o chucherías, papel periódico, y la jícara de coco, que convertidas en platos o servilleteros. Crédito: Manos dominicanas

    Entre estos tres proyectos, Prosoli ha alcanzado poco más de 1,000 personas, la mayoría mujeres, que forman parte los beneficiarios de las ayudas sociales del Gobierno, quienes son detectados en las visitas de seguimiento que se le dan a estas familias. “Nosotros identificamos a los miembros de esas familias, con habilidades para la artesanía, lo textil o la elaboración de dulces típicos”. Se estima que del grupo de 1,000 unas 300 personas son los capacitadores que forman a los beneficiarios.

    Comercio Solidario funciona de plataforma para la venta de estos productos en unos 18 puntos de ventas, algunos que han debido cerrar por la pandemia del COVID-19. Estas tiendas se encuentran en lugares estratégicos como aeropuertos o destinos turísticos, como la calle Atarazana de la Zona Colonial.

    Comercio Solidario funciona de plataforma para la venta de estos productos en unos 18 puntos de ventas, algunos que han debido cerrar por la pandemia del COVID-19. Estas tiendas se encuentran en lugares estratégicos como aeropuertos o destinos turísticos, como la calle Atarazana de la Zona Colonial. Crédito: Manos dominicanas

    “Nuestra misión no es ganar dinero de las familias, sino, impulsar que ellos puedan recibir su dinero y que puedan poner su propia tienda artesanal. El modelo de negocio es un modelo de ayuda social”, cuenta Castillo. De lo que venden esta línea de tiendas, la institución retiene un 2% de esas ganancias para sostener este proyecto.

    “La idea general es que con el tiempo, estas familias puedan ser acompañadas en un proceso de crecimiento económico y salida de la pobreza de manera ascendente. Que puedan en poco tiempo tener sus propios negocios, dejen de ser dependientes de las ayudas sociales, y que estas puedan ser entregadas a otra familia que sí la necesite”, apunta la funcionaria.

    El monto que generan estas ventas, sin embargo, aún no alcanza para impactar de manera significativa estas familias. Entre los 856 artesanos, incluidos 51 discapacitados y unos 165 privados de libertad, que forman parte de “Manos Dominicanas”, se vendieron en el trimestre enero-marzo, apenas RD$2,144,957.

    Mucho menos para las 86 mujeres y tres hombres que hacen los dulces criollos, que generaron unos RD$400,000 en el mismo trimestre. Las ventas de la marca “Cayena”, con 75 trabajadores, fue de RD$300,000.

    Esto quiere decir, que las tres marcas, se generaron ventas por RD$2,844,957 en los primeros tres meses de este año, para 1,020 vendedores. “No son las ventas que esperamos, estamos trabajando proyectos nuevos y creo que en breve tiempo serán mucho mayor”, sostiene Esther Castillo. Los puntos de ventas y los beneficiarios, se siguen ampliando.