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    Creado en el 2005, el Fondo Nacional de Innovación y Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondocyt) es el mayor esfuerzo del Estado para el desarrollo de la investigación científica, que, si bien ha propiciado importantes avances, todavía le falta muchísimo camino por delante.

    ¿Por qué es tan importante la inversión en investigación, desarrollo e innovación (I+D+I) para los países? La pandemia del COVID-19 y la travesía por la creación temprana de una vacuna que prevenga el virus da respuesta a esta pregunta. Y es que, con el umbral del millón de muertos a nivel mundial, más de 50 millones de contagios, y los rebrotes que acechan cada vez que las economías intentan recuperarse, la vacuna parece ser la solución más rápida a un escenario siniestro todavía.

    Pie de foto: Fondocyt es el fondo que creó el Gobierno para patrocinar las investigaciones científicas de las universidades y ha desembolsado 689.8 millones de pesos hasta el 2015. | Crédito: @windows | Unsplash

    En la actualidad, Estados Unidos y China son los países que lideran estos proyectos con el desarrollo de ocho vacunas, cuatro estadounidenses y cuatro chinas, que se encuentran en fase tres, la más avanzada hasta este tomento ¿Qué tienen ambos países en común? Que los dos dedican entre un 2.8 y 2.9% de su PIB para I+D+I. En efecto, no es casualidad que los países más desarrollados o competitivos en términos mundiales, también sean los que más le dedican a investigar la ciencia, a innovar. Corea del Sur, Israel, Japón y Finlandia invierten entre 2.8 y 4.2 (Corea del Sur a la cabeza) de su Producto Interno Bruto a la I+D+I.

    ¿Qué sucede en América Latina? Que se encuentra en el extremo contrario. La región invierte en promedio entre 0.03 % y 0.5 %, con Brasil en la cabeza, que destina 1.2% de su PIB.

    Pie de foto: Fondocyt estiman invertir un 0.03% y 0.01% del PIB en investigación científica en la República Dominicana. | Crédito: @nci | Unsplash

    En República Dominicana, las autoridades nacionales estiman la inversión en investigación en apenas 0.03 y 0.01 % del PIB, poquísimo si se compara con otros países. Sin embargo, en términos nacionales los números reflejan pequeños avances.

    Y es que a lo largo de 13 años, el Gobierno ha ido paulatinamente aumentando su inversión en la investigación científica, a través del Fondo Nacional de Innovación y Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondocyt), que en su primera convocatoria (2005) destinó 16.7 millones y 10 años después, en 2015, el monto desembolsado fue 689.8 millones de pesos.

    Las cifras reflejan un camino de inversión en investigación que todavía no termina de despegar y que tiene en el Fondocyt su mayor esfuerzo. Como su nombre lo indica, Fondocyt es el fondo que creó el Gobierno para patrocinar las investigaciones científicas de las universidades, con el compromiso de que las academias aporten al menos el 20% del presupuesto total de cada proyecto.

    La creación de este fondo se materializó en 2005, sin embargo, sus esfuerzos datan desde años antes, con la Ley 139-01 que estableció en 2001 el Sistema Nacional de Educación, Ciencia y Tecnología. “En 1998 se hizo la propuesta de creación (del fondo) en la entonces Secretaría de Estado de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, que se materializó en 2001. Entre el 2001 y 2003 no pasó casi nada y en el 2004 se diseñó la primera convocatoria de Fondocyt, que se ejecutó en 2005”, recuerda el exviceministro de Ciencia y Tecnología, Plácido Gómez.

    En el libro titulado “Apuntes sobre Ciencia e Investigación Científica en República Dominicana”, Plácido Gómez, Sixto Incháustegui y Carlos Rodríguez Peña recogen con datos numéricos la experiencia del país en esta materia. Desde el 2005 al 2018, para 431 proyectos de investigación, las universidades y el Gobierno han destinado en total RD$4,800,706,462, lo que equivale a un promedio de RD$11.1 millón de pesos por proyecto.

    Desde Fondocyt se han desembolsado RD$2,960,718,653, que corresponde al 62% del costo total. Esos RD$2,960 millones se han invertido solamente de cuatro áreas:

    Biotecnología y recursos genéticos, productos sostenibles y seguridad alimentaria (RD$871.5 millones para un 29%).

    Ciencias básicas y nanociencias (RD$853.3 millones para un 29%).

    Salud y biomedicina (RD$576.6 millones, para un 19%).

    Medio Ambiente y Recursos Naturales (RD$343.7 millones, para un 12%).

    Desarrollo de software, mecatrónica, servicios y transporte, ingenierías y biocombustibles (RD$315.3 millones, para un 11%).

    Pie de foto: La UASD, PUCMM, INTEC, ISA y UNEV son las universidades que han sido beneficiadas en proyectos de investigación científica por Fondocyt en RD. | Crédito: @linkedinsalesnavigator | Unsplash

    Las cifras equivalen a unos RD$227.7 millones por año que corre a cuenta del Gobierno, lo que representa apenas el 1.5% del presupuesto anual que recibe el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt).

    La misma bibliografía “Apuntes sobre Ciencia e Investigación Científica en República Dominicana” explica que aunque Fondocyt ha significado un avance importante para la nación, los recursos destinados son insuficientes para alcanzar el objetivo de que la ciencia, la tecnología y la innovación se conviertan en impulsores de desarrollo económicos.  “Por ejemplo, en el año 2019 se invirtió algo más de 4 millones de dólares desde el Fondocyt, pero eso solo lo puede tener un solo grupo de investigación en países como Puerto Rico, Costa Rica y hasta Panamá”, aclara Plácido Gómez.

    La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) es la academia a nivel nacional que ha ganado más proyectos de Fondocyt, con 110, seguido de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (50), el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (39), la Universidad ISA (20) y la Universidad Nacional Evangélica (20).

    Pie de foto: La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) obtuvo la primera patente con el descubrimiento de la molécula Koanolido A. | Crédito: @linkedinsalesnavigator | Unsplash

    El descubrimiento de la molécula Koanolido A por parte del profesor Quírico Castillo Perdomo es quizás la investigación más significativa a los ojos de la opinión pública que ha logrado la Universidad Autónoma de Santo Domingo, porque con ella consiguió la primera patente en la historia de la Primada que acaba de cumplir 482 años.

    El hallazgo de esta molécula, extraída de una planta de la sierra de Bahoruco y a la que se le atribuye propiedades anticancerígenas, fue el resultado de una investigación que se extendió por cuatro años y que tuvo como motor económico al Fondocyt. Es este el mejor ejemplo de los avances de bienestar, competitividad y desarrollo económico que la investigación científica puede dejarle al país, solo si se prioriza a niveles extraordinarios.